La desaparición de las nubes que empañaron el cielo de la capital turística de la Costa Blanca al principio del mes de diciembre  ha permitido ver de nuevo los ansiados rayos de luz tan característicos de Benidorm en cualquier época del año. Así las cosas, tanto el aumento de las temperaturas como la ausencia de precipitaciones han generado un ligero crecimiento en las ventas hoteleras para el puente de la Inmaculada, como explicó ayer el líder de la patronal Hosbec, Toni Mayor.

No obstante, el máximo representante de la patronal hotelera consideró que si el puente de diciembre hubiera caído de otra forma habría sido más beneficioso para el sector. «Al ser festivos martes y jueves mientras que el resto de la semana son días lectivos, muchas familias se quedan en casa porque los niños tienen colegio», recalcó Mayor, aunque también indicó que se ha notado una ligera mejoría en las reservas para el último tramo de la semana.

 

Jornada de playa

Tanto es así que durante la mañana de ayer muchos turistas se animaron a sacar el traje de baño de la maleta para disfrutar de una jornada de lo más playera. Aunque diseminados por la extensa playa de Levante, decenas de visitantes se acercaron ayer hasta el arenal más turístico de Benidorm para disfrutar de los rayos de sol.

Algunos jóvenes incluso se atrevieron a desafiar las bajas temperaturas propias del mes de diciembre y se lanzaron al agua mientras que los turistas de la tercera edad se conformaban con tomar el sol desde sus toallas. Las terrazas, eso sí, eran un hervidero de gente que, aprovechando el buen clima, disfrutaban de un aperitivo bajo el sol como si se tratara del mes de agosto.